El DT de los Seattle Seahawks, Rylie Mills, está listo para un gran éxito en 2026 después de recuperarse por completo de una lesión. El defensor de segundo año está listo para elevar su papel en una línea defensiva renovada bajo el nuevo coordinador Aden Durde. Mills jugó solo 232 jugadas como novato en 2025 después de que un esguince de tobillo en la Semana 1 lo dejara fuera de juego durante ocho juegos.
Su regreso a la plena salud coincide con la revisión defensiva de Seattle, liderada por Durde, quien enfatizó la presión interior y la disciplina en los espacios. Los Seahawks seleccionaron a Mills en la tercera ronda del Draft de la NFL 2025 (N° 85 en general) para agregar una presencia disruptiva junto a Leonard Williams y Bryan Mone. El frente defensivo renovado presenta una combinación de veteranos que regresan y nuevas incorporaciones, incluida la agente libre Poona Ford.
El esquema de Durde prioriza el atletismo de contracción rápida y el control de espacios, rasgos que se alinean con las fortalezas de Mills como penetrador de 3 técnicas. Los primeros informes del campamento sugieren que Mills ha recuperado la rapidez lateral que lo destacó en la UNC, donde registró 11,5 capturas en 2024. La línea defensiva de Seattle ocupó el puesto 24 en tasa de presión en 2025, y el desarrollo de Mills podría ser la pieza que falta.
El gerente general John Schneider calificó la recuperación de Mills como un "factor crítico" en la planificación del equipo durante la temporada baja, lo que indica la confianza de la organización en su capacidad para contribuir de inmediato. El camino de Mills hacia un rol titular ahora es más claro, con Williams envejeciendo y Mone recuperándose de una lesión, creando una oportunidad para que la aproveche el profesional de segundo año. La identidad defensiva de los Seahawks bajo Durde depende de la capacidad de Mills para traducir su producción universitaria en impacto en la NFL.
Sus 11,5 capturas en la UNC en 2024 fueron la mayor cantidad realizada por un liniero defensivo de Tar Heel desde 2019, y su desempeño en el campamento de 2026 determinará si puede replicar esa producción contra líneas ofensivas profesionales. La inversión del equipo en Mills (tanto en capital de draft como en contrato) ahora exige un retorno, y su salud es el primer paso para cumplir esa expectativa. La directiva de Seattle ha dejado en claro que el papel de Mills en 2026 no se trata solo de llenar las jugadas sino de remodelar la efectividad de la línea defensiva.
La incorporación de Poona Ford, un bloqueador de carreras comprobado, complementa la ventaja de Mills en la carrera de mariscales, creando un potencial monstruo de dos cabezas que podría obligar a los coordinadores ofensivos a planificar el juego de manera diferente. Si Mills y Ford pueden generar una presión interior constante, los apoyadores y la secundaria de Seattle se beneficiarán de carriles más limpios y menos oportunidades de carga. El sistema de Durde no se trata sólo de números brutos; se trata de flexibilidad esquemática.
Al desplegar a Mills como técnica de 3 en los primeros intentos y deslizarlo hacia adentro en situaciones de pase, Seattle puede crear desajustes contra guardias y centros que carecen del atletismo para manejarlo en el espacio. Esa versatilidad es poco común para un jugador de segundo año y les da a los Seahawks una pieza de ajedrez que no han tenido desde los días de Jarran Reed. La capacidad de Mills para establecer la ventaja mientras sigue colapsando el bolsillo agrega otra capa a un frente defensivo que ahora tiene la inmovilidad de Ford en el estómago.
El cambio de la NFL hacia líneas ofensivas más pesadas y móviles en los últimos años ha expuesto a los defensores interiores que dependen únicamente del poder. El atletismo de Mills (corrió una carrera de 40 yardas en 4,94 segundos en la cosechadora) lo hace menos susceptible a esa tendencia. Si puede traducir esa velocidad en presión constante, obligará a los coordinadores ofensivos a tenerlo en cuenta en las protecciones, liberando a los atacantes como Uchenna Nwosu para trabajar desde el borde.
Ese efecto dominó podría marcar la diferencia entre que la defensa de Seattle sea promedio y disruptiva. Qué sigue: Mills competirá por un puesto titular en el campo de entrenamiento, y los Seahawks esperan regresar en la Semana 1. Si cumple con las expectativas de Durde, el frente defensivo de Seattle podría pasar de ser un problema a ser una fortaleza a mitad de temporada.
La línea defensiva de Seattle ha tenido un desempeño inferior en relación con su talento durante años, pero el surgimiento de Mills podría marcar el punto de inflexión. La directiva apostó fuerte por él en 2025, y su temporada 2026 determinará si esa apuesta vale la pena o se convierte en otra advertencia sobre el capital desperdiciado del draft. Hay más en juego que solo el desarrollo de Mills: se trata de la identidad defensiva de la franquicia para la próxima media década. Leer en ESPN