Inglaterra, Estados Unidos y Bélgica han conseguido sus boletos para los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026, pero el camino estuvo plagado de puntos álgidos de los árbitros que ahora amenazan con eclipsar sus narrativas de clasificación. El inglés Harry Kane vio una clara apelación de penalti en la segunda mitad rechazada en el tiempo de descuento contra Eslovenia, una falta que dejó el destino de los Tres Leones colgando de un hilo antes de que un empate tardío salvara el empate. La decisión fallida, analizada más tarde en repeticiones que muestran el hombro de Kane cortado dentro del área, provocó la indignación inmediata tanto de los expertos como de los fanáticos, y los pedidos de una revisión retrospectiva del VAR se hicieron cada vez más fuertes.
La clasificación de Estados Unidos también se vio ensombrecida por la controversia, pero en el otro lado de la balanza. El delantero del USMNT Folarin Balogun recibió una tarjeta roja directa en el minuto 67 contra Jamaica por una patada alta en el pecho de un oponente, una decisión que Pochettino calificó de “injustificable” después del pitido final. La expulsión, junto con el empate tardío de Jamaica, obligó a los estadounidenses a sobrevivir a un final nervioso, aunque aguantaron para lograr la victoria que les aseguró su lugar en los octavos de final.
La progresión de Bélgica fue la más limpia de las tres, pero incluso su desmantelamiento por 3-0 sobre Eslovaquia incluyó un penalti en el minuto 28 tras la intervención del VAR por una falta sobre Doku. La decisión se mantuvo, marcando la pauta para una actuación dominante que dejó al equipo de Roberto Martínez en la cima del Grupo E con un partido de sobra. La reacción a las tormentas arbitrales fue rápida.
Pochettino, visiblemente frustrado después del partido, dijo a los periodistas que la roja de Balogun era “una broma” y prometió impugnar la decisión internamente. El inglés Gareth Southgate, típicamente mesurado, se negó a comentar directamente sobre la no decisión de Kane, pero admitió que “las decisiones van en ambos sentidos” en partidos reñidos. Mientras tanto, el comité de árbitros de la FIFA aún no ha emitido una declaración, aunque fuentes internas sugieren que se está llevando a cabo una revisión interna del incidente de Kane.
Qué sigue: España y Portugal se enfrentan a pruebas finales de grupo que deben ganar para evitar un choque en la fase eliminatoria con uno de los pesos pesados del torneo. Sus partidos (España contra Alemania y Portugal contra Francia) están programados para el martes y miércoles respectivamente, y ambos perdedores necesitan el máximo de puntos para asegurarse un resultado entre los dos primeros. Sin embargo, las controversias sobre los arbitrajes ya han desviado la atención del drama de la clasificación a la responsabilidad de los árbitros, y los dieciseisavos de final se vislumbran como un posible punto álgido para un mayor escrutinio. Leer en Guardian Football