Alexander Karmanov, el defensa de 7 pies 1 pulgadas y selección de séptima ronda de los San Jose Sharks en el Draft de la NHL de 2026, está reescribiendo el plan para los prospectos de élite. Su viaje comenzó en Moldavia, donde se calzó los patines por primera vez antes de llamar la atención de los cazatalentos norteamericanos. Cuando llegó a la Liga de Hockey de Ontario, Karmanov ya era una curiosidad: su tamaño por sí solo lo convertía en un punto focal.
El Batallón de North Bay lo reclutó en 2024, pero fue su traspaso a los Brantford Titans en 2025 lo que aceleró su desarrollo. A pesar del implacable físico de OHL, las habilidades de patinaje y movimiento de discos de Karmanov comenzaron a alcanzar su estructura. Fuera del hielo, el camino de Karmanov se cruzó con el de Connor McDavid.
El capitán de los Oilers lo invitó a Edmonton para sesiones de entrenamiento privadas, donde los dos trabajaron para perfeccionar la movilidad y el coeficiente intelectual de hockey de Karmanov. La influencia de McDavid ayudó a Karmanov a cerrar la brecha entre el potencial bruto y el desempeño preparado para la NHL. Las sesiones no se trataban sólo de ejercicios; se trataba de traducir las ventajas físicas de Karmanov en ventajas tácticas, convirtiendo su alcance en un arma en ambos extremos del hielo.
El desgaste físico del OHL obligó a Karmanov a adaptarse rápidamente. El hockey juvenil en Norteamérica es conocido por su velocidad e intensidad, pero para un jugador de su talla, el desafío era doble: sobrevivir a las batallas a lo largo de los tableros y usar su tamaño para controlar el espacio. Los cazatalentos notaron que la movilidad de Karmanov mejoró notablemente después del intercambio, un testimonio del rigor del desarrollo de la liga.
Su más-menos mejoró de -12 en 2024 a +5 en 2025, un cambio que llamó la atención de los jefes de los Sharks. "El tamaño por sí solo no te convierte en un jugador", dijo Karmanov. "Hay que ganarse cada centímetro de tiempo en el hielo.
OHL me enseñó eso más rápido que cualquier campamento". El cambio a Brantford en enero de 2025 no fue solo un movimiento de plantilla: fue un catalizador. El sistema de los Titans, construido alrededor de una estructura defensiva y transiciones controladas, obligó a Karmanov a perfeccionar su control de brechas y su toma de decisiones bajo presión.
Donde antes dependía del alcance para interrumpir las jugadas, ahora anticipa secuencias, usando su tamaño como un multiplicador en lugar de una muleta. Su tiempo promedio en el hielo por juego saltó de 18:42 en North Bay a 22:11 en Brantford, una clara señal de confianza como entrenador y de su propio rol en evolución. Esa curva de desarrollo refleja un cambio más amplio en la forma en que la NHL evalúa a los grandes defensores.
Históricamente, los jugadores de más de 6 pies 6 pulgadas fueron seleccionados por su factor de intimidación, pero a menudo quedaron estancados en las ligas juveniles debido a limitaciones en el patinaje. La progresión de Karmanov sugiere que la paciencia de la liga con los gigantes tardíos está dando sus frutos. El departamento de análisis de los Sharks ha seguido de cerca su progreso y señaló que sus pases de fuga y salidas de la zona defensiva han mejorado en un 30% desde el inicio de la temporada 2025-26.
Ese tipo de crecimiento basado en datos es poco común para un prospecto de su puesto en el draft, lo que convierte a Karmanov en un caso de estudio sobre cómo los equipos modernos de la NHL evalúan selecciones de última ronda con alto potencial. Qué sigue: Karmanov se presentará al campo de entrenamiento de los Sharks en septiembre de 2026, donde su tamaño, sus mejoras en el patinaje y las habilidades tuteladas por McDavid estarán bajo el microscopio. Si logra entrar en la plantilla, se convertiría en el defensa más alto en la historia de la NHL, un hito que podría redefinir la forma en que los equipos exploran y desarrollan prospectos masivos y de floración tardía.
Los Sharks no apuestan únicamente por el tamaño bruto. Ven a Karmanov como un proyecto con ventajas, una apuesta que podría dar sus frutos si su sentido del patinaje y del hockey continúa evolucionando. Su posición en el draft (201 en general) refleja escepticismo sobre su preparación para la NHL, pero su trayectoria de desarrollo sugiere que es más que una simple novedad. Leer en The Hockey Writers