Bélgica completó una de las remontadas más improbables en la historia de la Copa del Mundo, superando a Senegal 3-2 en tiempo extra para asegurar un lugar en los octavos de final del torneo de 2026. El partido comenzó con Senegal marcando el ritmo. Isaias Sarr abrió el marcador en el minuto 12, marcando el gol tras una clara jugada colectiva finalizada por Habib Diarra.
Los Teranga Lions aumentaron su ventaja en el minuto 34, cuando Sadio Mané sirvió de proveedor a Boulaye Dia, que finalizó con eficacia. El trío senegalés de centrocampistas formado por Pape Matar Sarr, M'Baye Niang y Cheikhou Kouyaté controló el ritmo, pero su incapacidad para convertir la presión inicial en goles resultó costosa. El dominio se tradujo en 18 tiros en la primera mitad, pero sólo dos dieron en el blanco, una estadística que subrayó su despilfarro de cara a la portería.
La respuesta de Bélgica llegó en el minuto 87, cuando Romelu Lukaku, introducido como suplente, cabeceó un centro de Kevin De Bruyne para recortar distancias. Los Diablos Rojos buscaron el empate en el tiempo de descuento, y el suplente Jérémy Doku disparó raso superando a Édouard Mendy en el minuto 93 para forzar la prórroga. El ataque tardío reflejó el cambio táctico de Bélgica a un 3-4-3, que superó la presión alta de Senegal y creó espacio para Lukaku y Doku en la contra.
El cambio de formación, implementado por Boskamp en el descanso, neutralizó a los extremos senegaleses y permitió a Bélgica explotar los canales con carreras directas. El drama continuó en el primer tiempo de la prórroga. Senegal estuvo a punto de recuperar la ventaja cuando Mané disparó desde corta distancia en el minuto 102, un fallo que expuso el costo psicológico de las oportunidades desperdiciadas.
Bélgica, sin embargo, asestó el golpe decisivo en el minuto 118 cuando Doku aprovechó un balón suelto dentro del área y disparó más allá de Mendy para completar una remontada impresionante. El gol destacó la superior forma física y la compostura de Bélgica en momentos de alta presión, contrastando marcadamente con la estructura desmoronada de Senegal. El gol de la victoria de Bélgica en la prórroga marcó su cuarto gol en los últimos 31 minutos del partido, un período implacable que dejó al mediocampo de Senegal sin aliento.
El seleccionador belga, Johan Boskamp, elogió la resiliencia de su equipo y dijo a los periodistas: "Nunca dejamos de creer. Los jugadores demostraron un carácter increíble para contraatacar y llevarse el partido". El seleccionador de Senegal, Aliou Cissé, admitió que el dominio inicial de su equipo resultó contraproducente: "Controlamos el partido, pero no lo terminamos.
Así es el fútbol". Qué sigue: Bélgica avanza para enfrentarse a Japón o Croacia en los octavos de final, mientras que el torneo de Senegal termina en angustia después de un comienzo brillante. La victoria belga también prepara un posible choque con un equipo que sólo ha concedido un gol en la fase de grupos, lo que convierte su próximo encuentro en un partido de ajedrez táctico.
El costo físico de más de 120 minutos de fútbol de alta intensidad plantea dudas sobre la resistencia de Bélgica contra un equipo más profundo como Croacia, que ha rotado a jugadores clave a lo largo de la fase de grupos. La remontada de Bélgica no se trató sólo de goles: fue una clase magistral de guerra psicológica. El dominio inicial de Senegal creó una falsa sensación de seguridad, adormeciéndolos con un ritmo que enmascaró su incapacidad para rematar.
El mediocampo de los Teranga Lions, aunque técnicamente talentoso, carecía de la crueldad necesaria para castigar el juego inicial inconexo de Bélgica. Mientras tanto, los jugadores del banquillo de Bélgica (Lukaku y Doku) entraron al partido con una misión clara: explotar los espacios dejados por la agresiva presión de Senegal. La batalla táctica no se ganó sólo en el marcador; se decidió en los juegos mentales entre los dos banquillos, donde las sustituciones de Boskamp cambiaron el impulso de forma irreversible. Leer en NewsData.io