Brasil tardó 95 minutos en desbloquear la defensa japonesa en Houston, pero el gol de Gabriel Martinelli en el tiempo de descuento selló la remontada de 2-1 y garantizó la clasificación de la Seleção para la fase eliminatoria de la Copa Mundial de la FIFA 2026. La victoria sólo llegó tras una presión constante en los minutos finales. Bruno Guimarães inició la jugada que acabó en gol, tras recuperar el balón de Rayan, que le robó la posesión a un lateral japonés.
000 aficionados en el estadio. Mientras el estadio estallaba en celebración, Carlo Ancelotti permaneció impasible en la línea de banda. La tranquilidad del técnico italiano, forjada en las noches de la Liga de Campeones, es exactamente lo que necesitaba esta plantilla joven y nerviosa para aprender a ganar feo y tarde.
La clasificación de Brasil es la primera remontada de la Seleção desde 2002, una clara señal de que la identidad táctica de Ancelotti (paciencia y presión) está empezando a tomar forma. El partido contra Japón también destacó la evolución del mediocampo brasileño. Bruno Guimarães, con su capacidad de recuperación y distribución del juego, fue fundamental para mantener la posesión del balón y crear oportunidades.
La entrada de Rayan en la segunda mitad trajo la agresión necesaria para desestabilizar la defensa japonesa, culminando con el gol de la victoria. Además, la defensa brasileña, a pesar de haber encajado un gol en la primera parte, mostró resiliencia y organización. La dupla defensiva, formada por Militão y Marquinhos, supo adaptarse tras el descanso, neutralizando las principales amenazas del ataque japonés.
Esta capacidad de adaptación es reflejo directo del trabajo de Ancelotti, que prioriza la solidez defensiva sin renunciar a la ofensiva. La victoria también deja al descubierto la creciente madurez del equipo en situaciones adversas. Antes, el equipo tendía a desesperarse cuando el marcador no abría, pero contra Japón mantuvo su estructura táctica y confianza en el proceso.
Este es un punto de inflexión para un equipo que, históricamente, dependía de destellos individuales para resolver partidos complicados. Otro punto crucial fue la gestión de las sustituciones por parte de Ancelotti. La introducción de Rayan en lugar de Fred en la segunda mitad no sólo inyectó energía al mediocampo, sino que también alteró el ritmo del juego, obligando a Japón a retirarse.
Esta capacidad de leer el juego y ajustar la estrategia en tiempo real es una característica del técnico italiano, que ya ha demostrado su eficacia en clubes de élite europeos. Leer en Trivela