El equipo de la DFB está bajo la lupa a nivel internacional. Kicker preguntó a los representantes de los medios de Europa, América del Sur y Asia sobre su percepción de la selección alemana, con resultados sorprendentes. Las respuestas varían, pero está surgiendo un patrón: mientras algunos periodistas siguen viendo a Alemania como una superpotencia del fútbol, otros enfatizan la importante caída en el rendimiento en los últimos años.
La valoración de los últimos grandes torneos es especialmente crítica. Un colega británico describió al equipo de la DFB como "impredecible y a menudo decepcionante", mientras que un periodista argentino destacó la debilidad defensiva del equipo. Por su parte, un periodista francés elogió la flexibilidad táctica de Hansi Flick, pero admitió que los resultados no siempre fueron convincentes.
La encuesta Kicker también muestra que la percepción internacional depende en gran medida de la perspectiva respectiva. Mientras que los medios europeos a menudo miden al equipo de la DFB según estándares históricos, los colegas no europeos todavía ven a veces a Alemania como un oponente respetable, aunque con claras debilidades. Un periodista japonés subrayó que, a pesar de los problemas actuales, el equipo alemán sigue siendo considerado un "adversario peligroso", aunque ya no domine.
La pérdida de la identidad anterior pesa más que el resultado de cualquier partido. Si antes el equipo de la DFB se caracterizaba por el dominio físico y una disciplina casi militar, ahora existe una desorientación táctica que deja perplejos incluso a los expertos. Si se mira más de cerca, los elogios por la flexibilidad de Hansi Flick a menudo resultan ser un eufemismo por la falta de un plan de juego claro.
Cuando un equipo se adapta constantemente sin tener su propio núcleo, se vuelve predecible en su imprevisibilidad. Las críticas internacionales tocan la fibra sensible: Alemania intenta emular otros modelos de fútbol en lugar de dar nueva vida a sus propias fortalezas. Al mismo tiempo, la encuesta revela cuánto ha tambaleado la jerarquía del fútbol mundial.
El estatus de “Gran Potencia” no es una constante, sino una moneda que debe ganarse mediante victorias. El hecho de que los medios asiáticos todavía vean a Alemania como un punto de referencia muestra un respeto histórico, no el nivel actual de juego. En Sudamérica y Europa, sin embargo, el miedo al equipo alemán ha desaparecido, y en su lugar ha desaparecido la conciencia de que el liderazgo técnico ha sido alcanzado.
La competencia no sólo se ha puesto al día, sino que está estableciendo nuevos estándares. Para la DFB esto significa: se acabó el tiempo en el que la camiseta por sí sola inspiraba miedo y respeto. Las reacciones a la encuesta son mixtas.
Algunos periodistas alemanes se sorprenden por las duras críticas, otros ven los resultados como una confirmación del cambio necesario en el fútbol alemán. ¿Qué sigue? La selección de la DFB afronta a finales de marzo un partido amistoso crucial contra Holanda.
Si el equipo convence allí, podría mejorar la percepción internacional a corto plazo. A largo plazo, sin embargo, dependerá de si los nuevos talentos de la DFB, como Jamal Musiala o Florian Wirtz, dan el salto esperado y devuelven al equipo su antigua fortaleza. Leer en kicker DFB-Elf